Antes que nada quería agradecerles haber visitado el blog Tarot, Mitos y Arquetipos durante este año y los espero para seguir compartiendo durante el 2010!!!
Dado que durante estas fechas el tiempo cobra una importancia especial, quería compartir con un ustedes un extracto muy interesante del libro "Los Misterios del Tiempo" de Marie Louise Von Franz:
“El tiempo es una de las grandes experiencias arquetípicas de la humanidad que ha eludido todos nuestros intentos de darle una explicación plenamente racional.
Hay dos elementos que forman parte del arquetipo primordial del tiempo: el carácter lineal irreversible y el aspecto cíclico. Este último, que parece predominar en las civilizaciones primitivas, probablemente se basa en la observación del movimiento regular de los cuerpos celestes luminosos y en los cambios estacionales que se repiten.
Mircea Eliade en su libro El Mito del Eterno Retorno sostiene que en el momento extratemporal (illud tiempo, “aquel tiempo”) de la creación sobre la tierra empezaron a existir los modelos arquetípicos de todas las cosas y de todos los actos humanos. Empero, las réplicas terrenales de los arquetipos presentan cierta tendencia al deterioro y la descomposición. A través de las nuevas narraciones de los mitos de la creación y de nuevas representaciones de los rituales originales, la humanidad puede renovar los patrones arquetípicos y restablecer sus propias formas de vida.”
Esto hace referencia a una necesidad de una regeneración periódica del tiempo, y esta regeneración implicaba la “abolición” del año pasado y del tiempo transcurrido para dar paso al nuevo ciclo a través de re crear las narraciones y rituales.
Si bien hoy en día nuestra concepción del tiempo es diferente a la de la antiguedad, y muchas de nuestras celebraciones se mecanizaron y quedaron desprovistas de sentido, las imágenes arquetípicas, la re creación de rituales con sentido y las narraciones nos ayudan a conectarnos con “aquel tiempo” primordial donde podemos renovarnos y prepararnos para el nuevo ciclo que comienza.
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En el mismo hay una serie de posts acerca del libro: “El Viaje del Escritor: Estructura Mítica para Escritores” escrito por Christopher Vogler.
Vogler analiza y renueva el ya ilustre viaje del héroe examinado por Joseph Campbell en ‘El Héroe de las Mil Máscaras’, los arquetipos contemplados en el libro y las etapas del camino.
Además de las etapas del viaje retrata los arquetipos más comunes:
Héroe: el personaje que más se sacrifica.
Mentor: figura positiva que ayuda al héroe o lo entrena.
Guardian del umbral: el que no permite al héroe acercarse a su meta, puede ser antagonista o enemigo.
Heraldo: el que le anuncia al héroe que debe iniciar su lucha.
Camaleón: un personaje que no tiene carga estable puede ser negativo o positivo dependiendo.
La Sombra: es todo lo negativo o contrario al héroe.
Aliados: figuras positivas parte de la personalidad del héroe.
El bufón o truhan (tramposo, chistoso): puede ser positivo o negativo, es el responsable de alivianar el ambiente cuando se pone pesado.
EL MENTOR
El mentor o la mentora, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, es una palabra de origen griego que deriva su significado del personaje del libro de la Odisea de Homero: Mentor, quien era el maestro y guía del hijo de Ulises, Telémaco, por lo que el significado es ese mismo: consejero o guía.
En las historias que conocemos de cine, televisión o teatro, hay algunos guías clásicos que muestran todo lo que el arquetipo es en ellos mismos. En mi opinión, el ejemplo contemporáneo más exacto es el personaje de Obi wan Knenobi en La Guerra de las Galaxias de George Lucas.
Cuando el Mentor habla, habla la voz de la razón, la voz de Dios mismo. Dios en muchas de las historias bíblicas es el Mentor. La más conocida donde Él juega este papel es la historia del Éxodo. Moisés es el protagonista que se embarca en un viaje heroico tratando de alcanzar la tierra prometida guiado nada más ni nada menos que por el mismo y único Dios. Por lo que una característica importante, de acuerdo al libro El Viaje del Escritor de Vogler, es que el buen mentor debe estar lleno de ‘entusiasmo’. En su origen esta palabra significa ‘lleno de teos’, del griego dios. El mentor está lleno de Dios, de inspiración divina y adhesión fervorosa por el éxito del héroe en su viaje.
El Mentor es más que un simple aliado; es un aliado con sabiduría y conocimiento porque probablemente él ha atravesado el mismo camino y conoce la senda.
FUNCIÓN PSICOLÓGICA:
En psicología, el mentor representa el YO, el dios que todos llevamos dentro, el aspecto de nuestra personalidad que está conectado a todas las cosas y que es parte de todas las cosas, es la parte del YO, de nuestra personalidad, que esta llena de sabiduría y nobleza y que por ende se asemeja más a Dios. La figura del mentor representa el futuro del héroe. Es lo que el héroe llegará a ser si el héroe triunfa en su jornada. Este arquetipo también está muy relacionado a la figura del padre o la madre.
FUNCIONES DRAMÁTICAS DEL ARQUETIPO:
Enseñar
Conceder dones o regalos – ejemplo es el personaje de las hadas madrinas en los cuentos de hadas que otorgan dones o regalos que ayuden al héroe en su viaje.
Los dones se ganan a través de sacrificio y compromiso.
TIPOS DE MENTORES:
El mentor lóbrego
El mentor fuera de gracia o caído: representado en la imagen de la serpiente en el paraíso. Es un mentor falso, pero que en el momento puede parecer verdadero.
El mentor catalítico cuya función es generar acción en la historia y cambio en el héroe.
Mentores múltiples
El mentor cómico: es un tipo especial de mentor que usualmente vemos en las comedias románticas. De acuerdo con Vogler este mentor es usualmente amigo o compañero de trabajo del héroe y además del mismo sexo. Da al héroe consejo acerca del amor.
El mentor curandero
Mentores internos: valores en la personalidad del héroe que le sirven de guía o código de conducta como por ejemplo el honor.
Hoy, en Tarot, Mitos y Arquetipos, quiero comaprtir un extracto del libro el "Héroe de las mil caras" de Joseph Campbell
El camino común de la aventura mitológica del héroe es la magnificación de la fórmula representada en los ritos de iniciación: separación-iniciación-retorno, que podrían recibir el nombre de unidad nuclear del monomito.
El héroe inicia su aventura desde el mundo de todos los días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con fuerzas fabulosas y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos.
LA AVENTURA puede resumirse en el siguiente diagrama
El héroe mitológico abandona su choza o castillo, es atraído, llevado, o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura.
Allí encuentra la presencia de una sombra que cuida el paso. El héroe puede derrotar o conciliar esta fuerza y entrar vivo al reino de la oscuridad (batalla con el hermano, batalla con el dragón; ofertorio, encantamiento), o puede ser muerto por el oponente y descender a la muerte (desmembramiento, crucifixión).
Detrás del umbral, después, el héroe avanza a través de un mundo de fuerzas poco familiares y sin embargo extrañamente íntimas, algunas de las cuales lo amenazan peligrosamente (pruebas), otras le dan ayuda mágica (auxiliares).
Cuando llega al nadir del periplo mitológico, pasa por una prueba suprema y recibe su recompensa.
El triunfo puede ser representado como la unión sexual del héroe con la diosa madre del mundo (matrimonio sagrado), el reconocimiento del padre-creador (concordia con el padre), su propia divinización (apoteosis) o también, si las fuerzas le han permanecido hostiles, el robo del don que ha venido a ganar (robo de su desposada, robo del juego); intrínsecamente es la expansión de la conciencia y por ende del ser (iluminación, transfiguración, libertad).
El trabajo final es el del regreso. Si las fuerzas han bendecido al héroe, ahora éste se mueve bajo su protección (emisario); si no, huye y es perseguido (huida con transformación, huida con obstáculos).
En el umbral del retorno, las fuerzas trascendentales deben permanecer atrás; el héroe vuelve a emerger del reino de la congoja (retorno; resurrección).
Hoy, en Tarot, Mitos y Arquetipos, quiero compartir un extracto del libro "Complejo, Arquetipo y Símbolo en la psicología de C. G. Jung" por Jolande Jacobi. Editorial Fondo de Cultura Económica
"Es imposible establecer una definición exacta del término arquetipo; más que de definir, se trata aquí de circunscribir, sin pretender una descripción. Pues el arquetipo supone un profundo enigma, que excede de nuestra capacidad de entendimiento racional; «aquello que expresa siempre un contenido arquetípico es, en primer término, metáfora»'; contiene siempre algo más, que permanece desconocido e informulable. Por ello toda interpretación tiene su límite en un «Como si». La cuestión relativa a la procedencia del arquetipo, acerca de si es o no algo adquirido, es factible de contestarse directamente.
«Con arreglo a su definición, los arquetipos son factores y motivos que ordenan elementos psíquicos en forma de determinadas imágenes (calificables de arquetípicas), y ello de un modo que puede ser reconocido tan sólo a partir de su efecto.
Existen preconscíentemente y es probable que constituyan las dominantes estructurales de la psique en general Como condiciones a priori, los arquetipos representan el correlato psíquico del pattern of behavior, tan familiar al biólogo, que confiere a todos los seres vivos su índole especifica. Así como durante el curso de la evolución pueden modificarse las manifestaciones de este plan biológico fundamental, también se modifican los arquetipos.
ARQUETIPOS
El intento de dividir por etapas el curso de su acción podría establecer las siguientes:
1.El arquetipo reposa, en cuanto a su condición estructural, en la esfera psicoide (en lo inconsciente colectivo), como «elemento nuclear» invisible y «portador potencial de significación».
2. Mediante una constelación adecuada ‑que puede hallarse determinada tanto individual como colectivamente recibe un suplemento de energía, aumentando su carga e iniciándose su efectividad energética. La constelación individual resulta de la correspondiente situación de la consciencia del sujeto individual; la colectiva, de la correspondiente a grupos humanos.
3. La carga del arquetipo se manifiesta por una especie de fuerza magnética de atracción sobre la consciencia que no es al principio reconocida. Se hace notar primeramente por una actividad emocional indeterminada, que puede incrementarse hasta una tempestuosa agitación psíquica.
4. Atraída por la mencionada carga, incide sobre el arquetipo la luz de la consciencia; el arquetipo aparece entonces en el ámbito psíquico propiamente dicho, siendo percibido.
5. Al entrar el arquetipo «en sí» en contacto con la consciencia, se manifiesta en el plano biológico «inferior» y asume la forma de «expresión pulsional» o bien de dinámica pulsional; o en el plano «superior» espiritual como imagen o idea. En este último caso se asocian a él materia prima imaginaria y configuración de sentido, surgiendo así el símbolo. El revestimiento simbólico con el que resulta visible varía y se transforma con arreglo a las circunstancias.
El origen del arquetipo permanece oscuro, su esencia es insondable; se aloja en aquel misterioso reino de sombras que es lo inconsciente colectivo, al cual jamás tendremos un acceso directo y acerca de cuyo ser y cuyo obrar tan sólo sabemos por vía indirecta, mediata, a través de nuestro encuentro con los arquetipos; mejor dicho: con sus manifestaciones en la psique.
De todos modos, la tentativa de captarlo y describirlo fenomenológicamente con la intención de lograr una visión acerca de la psique del hombre arcaico que continúa viviendo aún en nosotros, hombres actuales, se encuentra en sus inicios. Su yo, germinal aún, como en los tiempos primitivos, se halla fusionado con el cosmos y la naturaleza, sin delimitación clara."
Esta descripción del Puer pertenece a Marie-Louise von Franz, extraído del libro “Espejos del yo” “Puer aeternus es el nombre de un dios de la antigüedad. Estas palabras proceden de las Metamorfosis de Ovidio y allí se aplican al niño-dios de los misterios eleusinos. Ovidio habla del niño-dios Iacchus, llamándole puer aeternus y alabando su papel en aquellos misterios. En épocas posteriores, el niño-dios fue identificado con Dionisios y con el dios Eros. Es el joven divino que nace de noche en este típico misterio del culto materno de Eleusis, y es un personaje redentor. Es un dios de la vida, la muerte y la resurrección. En general, el hombre que se identifica con el arquetipo del puer aeternus permanece demasiado tiempo en la psicología adolescente. Generalmente experimenta grandes dificultades para adaptarse a la situación social y encontrar el tipo adecuado de trabajo. Puede vivir en un continuo aturdimiento soñoliento, lo cual también es una característica adolescente: el muchacho soñoliento, indisciplinado y pataslargas que se limita a ir vagando por ahí, con su mente deambulando de un lado para otro. Su temor es quedar atado a algo, atrapado. La cualidad positiva que poseen es cierta espiritualidad que procede de un contacto relativamente directo con el inconsciente colectivo.”